LO QUE ES JUZGAR
HECHOS 2


Enseñanzas

Por: Reverendo Jai Murphy-Hennessey

 

 

Hechos 2

 

Mientras cumplen con el ministerio de la reconciliación, la gente de Dios a menudo se encuentran a sí mismos confrontando errores que han opacado la vida de las personas. La reprobación y la corrección pueden ser duras de aceptar, aún para la gente madura en la Palabra. Así que no debemos sorprendernos cuando alguien se ofenda por algo que decimos, hasta el punto de defenderse a latigazos. La frase más común con la que la gente de Dios es golpeada en estas situaciones es “Tú me estás juzgando”. Esta vieja posición ha hecho retroceder a muchos Cristianos que están intentado ayudar a alguien más, permitiendo que el diablo se salga con la suya. Pero es comprensible que alguien pueda pensar que él o ella están siendo juzgados, porque hay muchas personas en la calle que sí están juzgando, aún en el nombre de Jesucristo. Las realidades aquí mencionadas hacen realmente importante que el cristiano, hombre o mujer, entienda lo que es juzgar y entienda también cuando la reprobación y corrección cruzan el umbral del juicio. Ahora veamos lo que dice la Biblia acerca del juzgar.

 

Hechos 2:22-23

Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis  y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;

 

¿Estaba Pedro juzgándolos? Como sea, él les dijo que habían crucificado y matado a Jesucristo por “manos de inicuos”. Esas son palabras bastante severas. Veamos ahora a otro hombre de Dios en acción, el apóstol Pablo.

 

1 Corintios 5:1-3

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

 

¿Juzgó Pablo a esta persona? Pablo dijo que él juzgo concerniente a tal individuo y que esa persona debería ser removido del redil. La respuesta a ambas preguntas está en el Evangelio de Juan adonde Jesucristo está en medio de una enorme confrontación con algunos fariseos. Este es Jesucristo hablando.

 

Juan 8:28b

… y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

 

Recuerden este versículo, porque esta es toda la clave en el tema del juzgar. Jesucristo nunca hablo a su propio antojo o expresó sus propias opiniones. El únicamente habló lo que Dios le instruyó a hablar. A la luz de esta clave examinemos algunas otras declaraciones que Jesucristo hizo a los fariseos.

 

Juan 8:24

Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque sino creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

 

¿Los juzgó Jesucristo? ¡No! El únicamente les dijo lo que Dios  le dijo que les dijera. Dios después le reveló a Pablo esta parte de Su Palabra en la carta a los Romanos.

 

Romanos 10:9-13

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan;

13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

 

Romanos 6:23

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

Jesucristo solo hablaba la palabra a medida que Dios se la enseñaba.

 

Juan 8:37

Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

 

¿Acaso Jesucristo podía leer las mentes o estaba él juzgando al azar? Ninguna de las dos, él únicamente les estaba diciendo a los fariseos lo que Dios le había instruido que dijese. Dios sí sabe lo que hay en las mentes y en los corazones de los hombres. Jesucristo ahora sabe porque Dios se lo reveló. Al final,  eventos probaron esta declaración como verdadera.

 

Juan 8:44

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

 

La única forma en que Jesucristo pudo haber obtenido esta información es de Dios.

 

Daniel 2:22

El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.

 

¿Recuerdan el versículo que dijimos que era la clave? Juan 8:28b? Jesucristo no estaba juzgando a los fariseos; él les estaba dando el mensaje que Dios quería les entregase. Los siguientes dos versículos explican el principio de cuándo una persona está juzgando y cuándo no.

 

Juan 8:15-16

Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

 

A primera vista, estos versículos parecen contradecirse. El versículo 15 dice que Jesucristo no juzga a ningún hombre. El versículo 16 comienza con “y si…” La palabra “si” indica una oración condicional, no necesariamente significa que pasa realmente. Jesucristo está diciendo que “si” el juzgara entonces su juicio sería verdadero. ¿Por qué? Porque Dios está con él. ¿Haciendo qué?

 

La respuesta en Juan 8:28b: mostrando a Jesucristo qué decir.  Siempre y cuando Jesucristo se apegue al mensaje que Dios le dé, cualquier cosa que él diga será verdad y él asimismo no estará juzgando a nadie. Lo mismo sucede con nosotros que estamos para seguir los pasos de Jesucristo.

 

1 Corintios 11:1

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

 

El verbo enfático en esta oración es “imitar”. Debemos imitar a Pablo, quien imitó a Cristo. Y Jesucristo obtuvo esta información de Dios.

 

Hasta que él fue bautizado y Dios le dio espíritu santo sobre él, Jesucristo dependía del estudio de las Escrituras para la revelación de Dios. Después de haber recibido espíritu santo, él obtenía revelación directamente de Dios a través del don de espíritu santo.

 

Jesucristo fue perfecto y se comportó perfectamente. Nosotros no somos perfectos. Nosotros tenemos desperfectos genéticos y no tenemos cosa buena en nuestra carne, así que dependemos totalmente del don de espíritu santo. Debido a que nadie de nosotros puede manifestar espíritu santo perfectamente, es sabio acudir a las escrituras para nuestra información. Una vez nuestras mentes adquieran el hábito del seguir el sendero de la Palabra de Dios, estaremos en la posición de recibir con precisión la palabra de parte de Dios. Debemos siempre buscar y sacar de la Palabra cada vez que estemos en situaciones de juicio.

 

En el caso de Pedro, él acababa de recibir el don de espíritu santo. El inició su discurso encomiando las Escrituras, primero acerca de espíritu santo y después acerca de Jesucristo. Fue entonces, después de sacar de la escritura que conocía y de sus propias observaciones de la muerte de Jesucristo, que Dios pudo inspirarlo a decir lo que dijo y cómo lo dijo. El resultado fue que cerca de 3,000 almas fueron salvas ese mismo día. Si él hubiera hablado de su propia mente, hubiera tenido como resultado un desastre y Pedro y los demás hubieran sido linchados.

 

En el caso de la epístola de Pablo a los corintios (5:1-3) Pablo estaba respondiendo a los numerosos reportes de diferentes fuentes…“se oye que hay entre vosotros…” Aunque Pablo no estaba allí, Dios le había revelado el problema a pablo a través de los reportes, después por  la palabra dada por Dios a través del don de espíritu santo… “pero presente en espíritu”. Pablo no estaba juzgando a esa persona; Pablo juzgó la situación concerniente a este individuo.

 

1 Corintios 6:1-5

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda jugar entre sus hermanos?

 

Estos versículos instruyen a la gente de Dios a juzgar los asuntos entre ellos en lugar de llevar los problemas ante los incrédulos para que ellos decidan.

 

Hechos 15:6

Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.

 

Este versículo nos muestra cómo debemos abordar estas situaciones. La situación fue discutida y resuelta y nada fue dicho contra la gente causal del problema. Ningún hombre fue juzgado. La situación fue resuelta con la guía de Dios y Su Palabra y la gente fue bendecida. En esta carta a los Corintios Pablo sacó su conocimiento sobre el incesto y la fornicación de la ley y obtuvo de la revelación de Dios lo que hacer al respecto. Dios ya había inspirado a Pablo a escribir cómo manejar estas situaciones en la carta a los Tesalonicenses.

 

2 Tesalonicenses 3:6

Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

 

Así que Pablo juzgo la situación por medio del estándar de la Palabra y actuó de acuerdo a la revelación que Dios le había dado. En ningún momento fue este individuo juzgado. No tenemos idea de lo que Pablo pensó de él.

 

De ninguna forma, y en ningún momento estamos autorizados nosotros a juzgar a la gente. No estamos calificados para el trabajo porque solo Dios conoce los corazones de las personas, y el tiempo para juzgar no ha llegado todavía. Cuando le hablamos a la gente de situaciones que se hacen conocidas, debemos limitarnos a hablar únicamente lo que nos es revelado de parte de Dios. Eso es lo que Jesucristo hizo. En nuestros días, la mayor parte del conocimiento proviene de la Palabra escrita. Cuando nuestras mentes siguen el sendero de la palabra escrita es cuando estamos listos para recibir la información de parte de Dios a través del don de espíritu santo, cuando la necesitemos.

 

Así como Jesucristo, estamos llamados a hablar lo que Dios nos dicta, nada más. Si nosotros nos formamos y expresamos nuestras propias opiniones basadas en nuestros sentimientos e información errónea, entonces estaremos juzgando. Dios nos quiere como mensajeros no como jueces.

 

 

Reverendo Jai Murphy-Hennessey.

Pastor-Presidente del Ministerio The Church For All Generations

Bath, Inglaterra.

 

Traducido inglés-español por Javier Morán