OFERTA Y DEMANDA- ECONOMIA ESPIRITUAL

Por: Bob Faller

Traductor: Myrna Herrera



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            Oferta y demanda son los términos utilizadas por los economistas para estudiar el comportamiento de vendedores y compradores. . El economista relaciona la cantidad con el precio.  Los incrementos en la demanda producen aumento en el precio y al disminuir la demanda baja el precio.  Siempre se intenta llegar a un punto de equilibrio.  Desde el punto de vista espiritual, El Dios Todopoderoso se coloca hacia el lado de la oferta mientras que nosotros los creyentes nos colocamos hacia el lado de la demanda.

Filipenses 4:19

19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

            La palabra suplirá es la palabra pleroo-Pleroo- que significa hacer lleno, llenar,  cumplir, completar, Dios suplirá. Es Dios quien completa, suple y cumple para nosotros.  En el Salmo 23 David expresa completa confianza que Dios  es quien suple. .

Salmo 23:1

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Como Dios  suplirá, entonces no habrá necesidad de nada, así que nada ha de faltar.   Necesitar es disminuir, quedar corto, tener carencia, sufrir necesidad o tener pobreza.  La necesidad se satisface por oferta, cuando definimos una carencia  con oración le pedimos a Dios que supla la necesidad.

El hecho de que Dios suplirá nuestra necesidad, erradicará cualquier temor a que esa necesidad específica permanezca en nuestras vidas.

Salmo 34:9-10: 

9Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

La similitudes entre la oferta y la demanda en el mundo de los negocios y en la vida espiritual solo se pueden comparar hasta tanto hagamos un cambio radical.  Recuerde que un aumento en la demanda produce aumento en el precio.  

Desde la caída del hombre en Génesis, hasta la resurrección  de Jesucristo la humanidad estaba en lamentables condiciones.  Las demandas hacia Dios se aumentaron mas y mas en la medida que las personas buscaban, anticipaban y esperaban un salvador.

Este enorme incremento en la demanda de la gente hacia Dios el suplidor, solo hacía que el precio por la redención fuese más alto.   En el mundo de los negocios, este alto precio se extrae del lado de la demanda para pagar la oferta.  Sin embargo, El Dios todopoderoso, Nuestro Padre Celestial, no solo proveyó la oferta sino que pagó el precio más costoso  por nosotros, con la vida de su unigénito hijo el señor Jesucristo.  Este era un precio que no podía comprarse con dinero.

I Corintios 6:20:

 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

La palabra precio significa estima, honor, respeto y valor.  Dios tanto quiso suplir la necesidad que el pagó para que nosotros no tuviésemos que hacerlo.

Hechos20:28:

28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo(Dios) os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor( Jesucristo), la cual él ganó por su propia sangre.

Dios ganó, obtuvo posesión y nos compró con el único dinero aceptable para una venta tan monumental, la sangre de Jesucristo.  Si la oferta que necesitamos ya ha sido pagada entonces por qué no la recibimos con acción de gracias. Sólo tenemos que pedir a Dios y el suplirá libremente toda necesidad.

2 Corintios9:8

8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

Lea el versículo nuevamente.  Claramente dice que Dios es poderoso. Ser poderoso de hacer algo y hacerlo son dos cosas muy diferentes. Como Dios es el suplidor y el es poderoso para que tengamos todo lo suficiente, y así suplir la necesidad que tengamos.

Dios ya pagó el precio de esa necesidad entonces que nos falta?   La demanda.

Santiago1:5-7:

5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

            La palabra “pídala” en el versículo 5 es la palabra griega   aiteo-. La cual significa pedir algo para que sea dado. No comprándola, no prestándola, no arrendándola sino dada. Esta palabra tiene que ver fundamentalmente con necesidades tangibles, tales como alimento, abrigo y dinero.

 

A primera vista, aiteo parece ser una extraña elección de palabras para el acto de orar, debido a que la palabra no es una que denote la humilde solicitud de algo. Más bien, esta palabra describe a alguien demandando algo de Dios. Pero no debiésemos sorprendernos por esta noción de “demandar,” cuando se le ve en su contexto apropiado.

 

Podemos pedir la oferta (el envío de esa carencia o necesidad)  para que sea dada y podemos esperar recibirla si la pedimos con fe o creyendo sin dudar en nuestras mentes que Dios suple lo que necesitamos.

Recuerde el Señor es mi pastor, nada me faltará.  Toquemos en el lugar con la bodega llena, más grande en donde todos los productos ya han sido pagados y nuestras necesidades suplidas.

Vivir por debajo de este estándar hace que el precio que Dios pagó por nosotros sea inefectivo.

Dios les Bendiga!!

Reverendo Bob Faller.

 


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