Esperanza:
Percepción subjetiva que anticipa la ocurrencia de un evento futuro considerado
como deseable, bueno e invitador.
Esperanza activa:
Percepción subjetiva de que se puede influir en la ocurrencia de un evento
futuro deseable, posible y bueno, realizando acciones proactivas
sostenidas para crear la ocurrencia del evento deseado.
Ciertos dirigentes políticos tienden a
creer que los votantes responden predominantemente a la razón. Las
investigaciones en comportamiento humano vinculadas con decisiones políticas
evidencian todo lo contrario (Nancy Morales de Romero, Construyendo
Esta predisposición interior del elector
–la esperanza activa- es la variable clave para apalancar la movilización
política en todo el mundo porque la necesidad del ser humano de proyectarse en
el futuro es inherente a su estructura de funcionamiento.
De allí que sea tan importante la
promoción, estimulación, documentación y refuerzo de las posibilidades que
están abiertas para una opción política determinada en un momento específico.
La visión positiva y alentadora de que sí es posible lograr tal o cual meta
haciendo ésta o aquella otra cosa, es vital para construir esperanza activa.
Persistir en que nada es permanente por
muy indeseable o rechazada que sea la realidad, evidenciando cómo otros países
lo pudieron hacer, activa la esperanza. Utilizar los espacios disponibles para
construir esperanza engancha la percepción subjetiva porque la emoción de lo
posible en medio de la adversidad está presente en todo ser humano.
Modelar acuerdos por consenso,
comunicarlos con claridad y rapidez, y sostenerlos todo el tiempo de forma
congruente multiplica la esperanza. Lo extremadamente importante es que el
hecho de crear esperanza anticipa la ocurrencia positiva del evento futuro y
ello fundamenta la movilización política de las personas.
La creación de desesperanza genera todo
lo contrario. Si el liderazgo político con sus decisiones y acciones agiliza y
profundiza la desesperanza, lo que recoge es desmovilización y frustración
porque sólo los desesperanzados no votan.
Esta es la experiencia mundial. Todo
el que promueve la abstención electoral no tiene esperanza, está convencido que
no es posible la ocurrencia del hecho deseado. Los desesperanzados no votan,
los desesperanzados constituyen el vasto mundo de la abstención porque una
persona sin esperanza es un pesimista y un derrotado sin presente. Por eso, los
abstencionistas no votan.
POR: ALFREDO C. ÁNGEL
DIRECTOR GERENTE DE ACA CONSULTORES,
C.A.