Fuente: Diario EL TIEMPO, Bogotá, Enero 5, 2007

AMÉRICA LATINA ¿Hacia la polarización?

ÁLVARO SIERRA *


NOTICIAS

 

Entre el 27 de noviembre del 2005 y el 3 de diciembre del 2006 votaron en elecciones presidenciales 193 millones de personas en 12 países de América Latina (la mitad de ellas en Brasil). Una maratón electoral sin precedente, objeto de los más diversos comentarios. La mayoría de los cuales ha intentado en vano detectar tendencias generales. Pasando por alto, curiosamente, la que es, quizá, la conclusión más clara. Y más preocupante. 

En una región donde, según la firma encuestadora Latinobarómetro, las instituciones más populares son los bomberos y la Iglesia , y las más desprestigiadas los Congresos y los partidos políticos, los 12 presidentes elegidos lograron 105 millones de votos. La participación promedio fue alta (más de 70 por ciento, con voto obligatorio en varios países), salvo excepciones, en Colombia y Venezuela.

 La variedad de los comentarios es reveladora. La revista inglesa The Economist vio un fortalecimiento de la democracia. Hubo quienes detectaron un giro a la izquierda. O se felicitaron porque no se consolidó la 'ola roja'. Algunos arroparon a la izquierda latinoamericana bajo el amplio manto de "socialdemocracia". Otros la diseccionaron en componentes nacionales que van del rosa Bachelet al escarlata Chávez. Algunos ponen el signo en la relación de cada gobernante con Estados Unidos.

 El caso es que es difícil establecer constantes regionales. Además de que la izquierda y la derecha se han corrido al centro, es complicado aplicar esos acartonados calificativos a políticos que hacen toda clase de malabares retóricos y programáticos con tal de ganar.

 ¿La gente apoya el statu quo? Sí: la mitad de los nuevos presidentes fueron reelegidos -en Colombia, Venezuela, Brasil, Costa Rica, Perú y Nicaragua-. No: solo en Brasil, Colombia y Venezuela se premió al presidente en funciones (en los otros tres países fueron reelegidos después de años de no estar en el poder); y en México (no sin el pedal del fraude) y Chile continuaron los partidos o coaliciones de gobierno. En otros seis países -Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador Bolivia y Perú- ganaron opositores o independientes.

 ¿Es uniforme la oposición que ganó? No. La hay de tinte conservador en Honduras, socialdemócrata en Costa Rica, de izquierda 'dura' en Bolivia, Nicaragua y Ecuador, de centro en Perú.

 ¿El continuismo es de un solo color? Tampoco: siguió en el poder la izquierda 'dura' en Venezuela, la moderada en Chile y Brasil y el centro derecha en Colombia.

 Si es arriesgado establecer tendencias homogéneas, sí hay una conclusión que, quizá, no se ha resaltado suficiente: estos procesos electorales dieron lugar a una polarización -feroz, en casos como Venezuela, México, Bolivia; muy fuerte en Ecuador, Nicaragua e incluso, en torno al fenecido dictador, en Chile-. Polarización que tiene lugar entre una izquierda y una derecha cada vez más definidas.

 Mientras el trasfondo de cuatro años de crecimiento sostenido y una reducción de la pobreza de 4 por ciento entre el 2002 y el 2006 en la región llevan a algunos a ver con optimismo que la democracia como motor de desarrollo gana terreno entre el electorado latinoamericano, la última encuesta de Latinobarómetro señala que, por primera vez, las zonas más ricas parecen votar por la derecha y las más pobres por la izquierda en México, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú.

 ¿Muestran Oaxaca y Bolivia el camino de América Latina? Es pronto para afirmarlo. Pero no lo es hacerse la pregunta.

 

* Editor de páginas editoriales de EL TIEMPO, Bogotá.

cortapalo@gmail.com